Fueron los economistas
latinoamericanos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL),
entre los que se destacaron el argentino Raúl Prebisch y el brasileño Celso
Furtado los que, luego de la Segunda Guerra Mundial, desarrollaron
sistemáticamente la noción de una dualidad centro-periferia, para describir un
orden económico mundial integrado por un centro industrial y hegemónico que
establece transacciones económicas desiguales con una periferia agrícola y
subordinada al estilo de un modelo urbano.
Raúl Prebisch planteaba que la
economía mundial se articulaba en una relación entre un centro desarrollado y
una periferia subdesarrollada. El centro desarrollado (industrializado) lograba
aumentar sus tasas de productividad a un nivel mayor y más rápido que la
periferia subdesarrollada (agropecuaria y minera) y, se le atribuía al
incremento rápido de la productividad en los países desarrollados mediante la
innovación tecnológica que caracteriza al sector industrial y a la
disponibilidad de productos sustitutos naturales o artificiales para los
productos primarios de la periferia.
Para la década de los 90´s la
CEPAL publica un informe titulado Transformación Productiva Con Equidad, el
cual presenta un diagnóstico alternativo sobre la situación de subdesarrollo de
los países que habían aplicado el modelo Industrialización por Sustitución de
Importaciones (ISI), así mismo como un conjunto de recomendaciones de política
económica que tenían concepción Neoestructuralista del problema de
subdesarrollo latinoamericano y a las enseñanzas que había dejado la crisis de
los 80´s.
La teoría del centro y la
periferia descansa, fundamentalmente, en una interpretación estructural y
global del fenómeno del desarrollo del sistema mundial dentro del cual el
centro y la periferia desempeñan funciones económicas diferentes.